Acerca de este artículo
El agua se convierte en los límites de la Biblia. Aparece al principio como la fuente y la sustancia de toda vida temporal, y aparece de nuevo al final como el gran símbolo de la vida eterna.
La ciencia etiqueta esta sustancia como H₂O. Es tan común que apenas le prestamos atención, hasta que pierde su equilibrio: inundaciones torrenciales, sequías abrasadoras, humedad asfixiante, ventiscas paralizantes. Reflejando la luz de un sol poniente o fluyendo suavemente por una pradera de montaña, el agua nos deleita. Sin embargo, rara vez consideramos las propiedades invisibles del agua que la convierten en lo único que le da a la tierra su singularidad entre todos los demás planetas de nuestro sistema solar, e incluso los planetas recién descubiertos más allá en el espacio. En este folleto, Dean Ohlman nos insta a contemplar a un nivel mucho más profundo la importancia del agua para el cuerpo humano y para el alma.