Acerca de este artículo
Si no conocemos o no nos preocupamos por nuestro prójimo, es más fácil codiciar su casa, su esposa y sus posesiones.
La violencia no es nueva. Nadie puede negar el sangriento espectáculo del Coliseo Romano o la inhumanidad de los antiguos señores de la guerra. Sin embargo, es difícil entender por qué la guerra, el terrorismo y el abuso doméstico siguen asolando nuestro mundo "iluminado". ¿No se suponía que la educación pondría fin a nuestra inhumanidad hacia los demás? ¿No se suponía que la cobertura noticiosa nocturna de la Guerra de Vietnam nos haría recapacitar? Entonces, ¿por qué siguen ocurriendo tiroteos, apuñalamientos y palizas? ¿Y por qué la Biblia trata la violencia como algo que solo Dios puede finalmente erradicar del corazón y la experiencia humana? Dan Vander Lugt nos ayuda a ver por qué la violencia está en aumento y qué se necesita para mantener viva la esperanza.